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LA JUSTICIA EN ESTADOS UNIDOS

Si yo afirmara que en Estados Unidos reina el caos dirían que exagero, que ese país es una democracia donde existe justicia, respeto a los derechos humanos y la división de poderes, erigidos sobre los principios de Montesquieu y la Declaración de Philadelphia.

Desde luego que no me estoy refiriendo a la encendida defensa de Cheney sobre el derecho a torturar ni al discurso pronunciado por Bush en Toronto mientras centenares de manifestantes demandaban su enjuiciamiento como criminal de guerra.

fidel

Pero si abren el volumen de despachos noticiosos se asombran. Varias agencias informan: “Un juez concedió una indemnización de más de 1000 millones de dólares en daños por parte del gobierno por el suicidio en 1959 del padre de un cubano-estadounidense involucrado en la captura y muerte del revolucionario Ernesto ‘Che’ Guevara.

El juez Peter Adrien del circuito de Miami-Dade dijo el viernes que quería enviar un mensaje al pueblo cubano.

El magistrado emitió su fallo con relación a una demanda interpuesta por Gustavo Villoldo, quien culpó a Guevara, al ex líder cubano Fidel Castro y a otros por el suicidio de su padre en Cuba en 1959. La familia huyó a Estados Unidos y posteriormente Villoldo participó en la invasión de Bahía de Cochinos y estuvo involucrado en la captura de Guevara en Bolivia.

El padre de Villoldo se quitó la vida con una sobredosis de somníferos en febrero de 1959, poco después de que Fidel Castro, Guevara y otros guerrilleros tomasen el poder en Cuba. Villoldo padre era un prominente empresario cubano que tenía además ciudadanía estadounidense y era dueño de una importante concesionaria de General Motors, una granja de 13.000 hectáreas (33.000 acres) y otras propiedades.

El joven Villoldo se integró posteriormente a las Fuerzas Armadas estadounidenses y a la CIA. Unos años más tarde, estaba entre un grupo que capturó al Che en Bolivia en 1967. Subsecuentemente Guevara fue ejecutado y enterrado en el país sudamericano.

Otro despacho señala que: “La indemnización es la mayor que se ha concedido hasta el momento en demandas contra el Gobierno de Cuba después de una por 253 millones de dólares otorgada a los hijos del cubano Rafael del Pino Siero, que murió en la cárcel tras separarse del régimen castrista”, y no añade más nada sobre el traidor sancionado a prisión al vender los secretos del Granma por 35 mil dólares, que equivalían a casi un millón de dólares actuales y arriesgando a 82 expedicionarios.

Otra indemnización se le concedió a los familiares de tres pilotos del grupo del exilio ‘Hermanos al Rescate’ por 187 millones de dólares, que fueron derribados en aguas internacionales por aviones cubanos en 1996”. Se trataba de verdaderos piratas que utilizaban avionetas de uso militar adquiridas después de la guerra en Vietnam, para violar nuestro espacio aéreo y volar rasante sobre la capital del país.

Hace solo tres días se publicó la noticia de que el Alcalde de Nueva York, presionado por Dan Burton y otros legisladores anticubanos, ordenó retirar del Central Park la estatua en bronce del Che ―del alemán Christian Jankowski―, que forma parte de una exposición temporal llamada “Esculturas Vivientes”, que incluye la figura del hombre que un gobierno de ese país ordenó asesinar. ¡Esa es la justicia que reina en Estados Unidos!.

firma de fidel

Fidel Castro Ruz, Mayo 30 de 2009



LOS APLAUSOS Y LOS SILENCIOS

Fidel Castro Ruz

Ayer, 31 de mayo, un despacho de la AFP informó que: “Cuba aceptó reabrir las negociaciones con Estados Unidos sobre migración y el envío directo de correo, una nueva señal del deshielo que tiene lugar en vísperas de una Cumbre de la Organización de Estados Americanos (OEA) en la que el caso cubano dominará las conversaciones.

“El jefe de la Sección de Intereses de Cuba en Washington, Jorge Bolaños, transmitió el sábado que Cuba ‘espera reiniciar conversaciones sobre migración y el servicio de correo directo’, dijo el domingo un alto funcionario del Departamento de Estado que se mantuvo en el anonimato.Desde El Salvador, donde asiste a un cónclave ministerial sobre comercio regional, la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, dijo que Washington estaba complacido de reanudar las conversaciones con La Habana sobre esos temas.”

De inmediato un exabrupto nada diplomático: “‘Habrá un diálogo abierto tan pronto como haya cambios sobre derechos humanos y movimientos hacia la democracia’ en Cuba”, expresa la agencia EFE.

¿Cuál es la “democracia” y los “derechos humanos” que Estados Unidos defiende? ¿Era realmente necesario lanzar esa humillante y prepotente advertencia?

Cuando hoy veía por televisión la toma de posesión de Mauricio Funes y éste habló de restablecer relaciones con Cuba, un ensordecedor aplauso y gritos de júbilo estallaron en aquella sala, como no se escucharon en ningún otro momento de su discurso. Allí entre los invitados estaba Hillary.

Previamente el orador, que muchas veces se apartaba de los papeles, había cometido el error de saludar a la Clinton, que ocupa el cargo de Secretaria de Estado, antes incluso que a Lula da Silva, Presidente del gigante suramericano, allí presente entre un grupo de Presidentes de nuestra área. El orador, sin concluir todavía el prolongado aplauso a Cuba ―que tal vez lastimaría a la señora Clinton―, tomó la palabra y mencionó de nuevo a Estados Unidos, con la mejor intención del mundo. Sin embargo, muy pocos en aquella gran sala aplaudieron a ese país.

Un momento culminante y muy aplaudido del discurso de Mauricio se produjo antes, cuando mencionó al ilustre arzobispo Oscar Arnulfo Romero, cuya tumba había visitado esa mañana. Aquel defensor de los pobres había sido asesinado impunemente, cuando oficiaba una misa, por la sangrienta tiranía del partido ARENA impuesta por el imperialismo en El Salvador. En aquella sala estaban también los legisladores y altos funcionarios que representaban al partido que lo asesinó; entre ellos, varios de los pocos que aplaudieron a Estados Unidos.

En determinadas circunstancias, no solo las palabras hablan por sí mismas, sino también los aplausos y los silencios.

-Fidel Castro Ruz - Junio 1º de 2009